La vida privada de Sergio Dalma: de su complicado divorcio a su actual faceta de abuelo
"Empecé la carrera de Filología Románica y me dieron una beca para estudiar en Siena pero como debuté con la música, lo tuve que dejar", revelaba en su última entrevista con 20minutos el cantante Sergio Dalma, quien desde aquella primera oportunidad no ha cesado de trabajar en la industria. Es decir, más de tres décadas en las que su voz ronca pero melódica han hecho las delicias de multitud de fans en todo el mundo, aunque sobre todo en el mercado hispanoparlante.
Pero también en el italiano, dado que el artista catalán, de 61 años —nació en Sabadell a finales de septiembre de 1964—, nunca ha podido negar la enorme influencia que sobre él han tenido los cantautores transalpinos, desde Franco Battiato, Gianni Bella o Zucchero a Toto Cutugno, Claudio Baglioni o Richard Cocciante, a los que ha versionado en multitud de ocasiones. De hecho, su último trabajo discográfico, en el que todavía está inmerso, Ritorno a Via Dalma, es de hecho una forma de retomar ese vínculo que durante toda su vida ha mantenido con los grandes maestros italianos.
Precisamente presentando ese nuevo trabajo comenzará este 2026 una extensa gira que le llevará, hasta 2027, por los escenarios de grandes auditorios y espacios emblemáticos en multitud de ciudades españolas, de Donosti, donde comenzará el próximo marzo, a Madrid, donde acabará el siguiente febrero. Once meses en los que Sergio Dalma, eso sí, sacará tiempo más que suficiente para dosificarse, dado que ha entendido que si bien la música es su centro de gravedad permanente, también lo es la familia, máxime ahora que es abuelo.
Aunque para llegar a esa condición el artista, que lleva una vida bastante común en Girona, cerca de sus padres, con una estabilidad trabajada en torno a la rutina de trabajo y de cuidar sus relaciones, ha tenido que atravesar mil mares, dado que en su trayectoria ha vivido también altibajos musicales pero, sobre todo, una dolorosa ruptura que también le provocó una distancia que parecía insalvable pero que dio lugar a su más importante reconciliación: con su hijo, que se llama como él, Sergi Capdevila —el nombre real del artista es Josep Sergi Capdevila Querol—.
Sergio Dalma se casó en secreto en 1994 con la modelo Maribel Sanz. Aunque siempre reacio a hablar de su vida privada, esta, sin embargo, saltó a los titulares tras su divorcio cuatro años después, en un momento de gran popularidad del cantante que no ayudó en absoluto a que fuese un proceso fácil. Ese contexto hizo que las posibles tensiones llegasen al ámbito privado de ambos, lo que conllevó una separación muy difícil que, por si fuera poco, acabó llegando hasta la justicia. Y eso, claramente, condicionó y deterioró la relación entre Sergio Dalma y el hijo que habían tenido.
Un silencio que duró muchos años y del que, a pesar de ser vox populi, Sergio Dalma se negaba a hablar en público. Cuando lo hizo, eso sí, reconoció que había sido uno de los capítulos más difíciles de su vida y que, aunque no se podía cambiar el pasado, sí le hubiese gustado poder recuperar parte de ese tiempo perdido, porque, admitía, fueron unos años marcados por la culpa y el dolor de saber que Sergi estaba creciendo lejos de él. Era, de hecho, un contraste importante entre su carrera, cada vez más consolidada y fructífera en conciertos y álbumes, y su vida íntima.
Un ámbito familiar en el que las piezas no parecían encajar, sobre todo porque sentimentalmente el artista rehizo su vida con varias relaciones conocidas —primero con su exmánager, Carmen Recio; más tarde con la abogada María Aguiñica, como explican desde Semana— pero todavía tenía la espina clavada de no haber conseguido reconvertir la situación con su hijo. Algo que, afortunadamente, pudo cambiar.
No lo hizo a través de entrevistas, alfombras rojas, televisiones o declaraciones, sino poco a poco, conversación a conversación, reconstruyendo la relación desde los cimientos, queriendo entenderse y buscándose para que la distancia que les separaba se acortase. Y lo consiguieron. El reencuentro, ha explicado el propio Sergio Dalma, supuso poder cerrar una etapa muy difícil y dar comienzo a otra con mayor tranquilidad vital, más sereno.
De hecho, en 2023 llegó la guinda del pastel. Porque su reconciliación hizo que pudiese disfrutar de un punto y aparte importantísimo en su día a día, un giro de 180 grados emocionalmente hablando: se ha convertido en abuelo, ya que su hijo, que sigue alejado del foco mediático, fue padre aquel año y, como el propio artista de éxitos como Bailar pegados o Esa chica es mía, ahora ha pasado a ser "el yayo que canta".
Lo dice, por supuesto, con una sonrisa que evidencia la felicidad en la que se ha instalado. En especial porque reconoce estar disfrutando de una experiencia de la que en el pasado no pudo formar parte como hubiese querido. "Me parece una pasada todavía seguir en activo y que mi nieto algún día me pueda venir a ver a un concierto. Tiene algo más de dos años, me ve por la tele y se pone a abrazar la televisión. Es de aquellas cosas maravillosas que te regala la vida", dijo, para evidencia la paz y la alegría que ahora le representan, en una entrevista con El Mundo.