La escultura tardía de Dalí, experimental, monumental y apenas vista, se instala en Madrid

La escultura tardía de Dalí, experimental, monumental y apenas vista, se instala en Madrid

Entre 1973 y 1983, Salvador Dalí se encontraba en plena madurez artística y desbordado por el ansia de experimentación con la que vivió casi toda su vida. Aunque la pintura fue el soporte estelar de su extensa carrera, cada año jugaba con varias esculturas que le proporcionaban el placer de ensayar algo diferente. En esa década trabajó con composiciones a la cera a las que trató de dotar de una tercera dimensión. Realizó alrededor de 50 esculturas que vendió a dos amigos coleccionistas, Isidro Clot y Juan Quirós. Fundidas en bronce, han pasado décadas hasta que la Fundación del artista ha regularizado su situación. Una parte notable de la colección se expone de manera permanente en el palacio Gaviria de Madrid bajo el título de Salvador Dalí infinito. Las 14 esculturas están acompañadas de dibujos preparatorios, obra gráfica y fotografías del artista tomadas durante sus actividades cotidianas.

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