El podio electoral
En las últimas semanas, Vox y su líder, Santiago Abascal, han exhibido sus sucesivas medallas de bronce electorales como si hubieran ganado el oro. Han subido su apuesta al máximo: han bloqueado la gobernabilidad de Extremadura y Aragón sin contemplaciones y han laminado a sus disidentes. Por eso, su ascenso contenido en los comicios del pasado domingo en Castilla y León supone un toque de atención. Y, a la inversa, para el PSOE su mejora, aunque no contiene el giro a la derecha, es un alivio. Cada comunidad autónoma es un mundo, pero la clara victoria de Mañueco demuestra que el PP no necesita, para seguir ganando, perder los nervios, sino todo lo contrario.