Lucrecia Martel: pequeñas formas de resistencia de una cineasta de culto combativa

Lucrecia Martel: pequeñas formas de resistencia de una cineasta de culto  combativa
Lucrecia Martel, el pasado jueves en la Casa Encendida, en Madrid.

“No hace falta que hagamos la gran revolución, simplemente que cada uno de nosotros fuerce la cosa en un sentido distinto al que estamos viendo”, explica Lucrecia Martel. La directora argentina, una de las voces más personales del cine latinoamericano, reivindica pequeñas formas de resistencia frente a “la impotencia como invención de este momento”. El desahucio de Maricarmen, ejecutado pese a una carta de Naciones Unidas y a la movilización de numerosas personas para impedirlo, es para ella un ejemplo de disciplinamiento colectivo, el de hacer creer que, aunque se luche, nada puede cambiar.

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