El frágil andamiaje
Iba a ser la legislatura de la vivienda, dijo el presidente Sánchez, pero no pensaba en el estallido de malestar por la dificultad de acceder a un techo. En España es prohibitivo comprar y alquilar. Los miles de pisos prometidos están en el limbo. Faltan viviendas, sobre todo asequibles, mano de obra para levantarlas y salarios suficientes para pagarlas. Hay indignados por los desahucios de los vulnerables y los abusos de los fondos, y hay pequeños propietarios afectados por los impagos. Un decreto exprés es una prueba de fuego política, pero, mucho más allá, un Gobierno debe actuar en coordinación con las comunidades, a corto y a largo plazo, pensando en todos, poniendo cimientos sólidos a la política de vivienda.