Un experto del CSIC destapa un “cataclismo historiográfico” al descubrir que el tesoro visigodo de Recópolis es falso

El rey visigodo Leovigildo levantó en el año 578 una ciudad palaciega en un cerro de lo que ahora es el término municipal de Zorita de los Canes (Guadalajara) y se la dedicó a su hijo Recadero. El complejo palatino se llamaría Recópolis, la ciudad de Recaredo. ¿Y comó se sabe? Fundamentalmente, porque uno de los próceres de la arqueología nacional, Juan Cabré Aguiló, así lo atestiguó en 1945 al encontrar un tesoro de 90 tremises de oro del reinado de Leovigildo entre los muros derruidos de la iglesia arriana de Recópolis. Sin embargo, el estudio El tesoro monetal encontrado por Juan Cabré en el Cerro de la Oliva (pretendida Recópolis): un elemento intruso en la historia del yacimiento, de Fernando Arce Sainz, arqueólogo e historiador del CSIC y de la Biblioteca Tomás Navarro Tomás, afirma que Cabré colocó las monedas en la iglesia para confirmar que el sitio era Recópolis. ¿La prueba? El lugar del templo donde dijo que halló el valioso conjunto monetario se corresponde con un templo del XII y Recadero nació en el VI. Es decir, según el estudio, el tesoro es un fraude y la confirmación de que el otero guarde los restos de Recópolis es, cuando menos, dudosa.