Mari Chordà, artista: “A las feministas se les ha olvidado lo bien que se lo pueden pasar juntas”

A sus 84 años, Mari Chordà reivindica lo liberador del disfrute. “Una buena fiesta tranquiliza mucho. Es un baño renovador de cuerpo y el espíritu”, apunta esta artista nacida en Amposta (Tarragona) en su piso en el Eixample izquierdo, en la frontera con Sant Antoni. En las paredes cuelgan sus poemas ondulantes pintados a acuarela, varios de sus cuadros de juventud y fotos con amigas que son altar y talismán al mismo tiempo. “Ya no puedo ir a muchas fiestas porque salgo poco y estoy más cansada de lo que me gustaría”, lamenta.
