Llega un chorro polar a España tras la borrasca Harry: traerá más lluvias, nieve y viento desde Groenlandia

Llega un chorro polar a España tras la borrasca Harry: traerá más lluvias, nieve y viento desde Groenlandia

La borrasca Harry alcanzó este martes su fase más adversa en el tercio oriental peninsular y Baleares, con "lluvias persistentes, temporal marítimo y nevadas en zonas de montaña", especialmente en Cataluña y Girona, según indicaba la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet). A partir de este miércoles, el sistema se retirará hacia el Mediterráneo, pero lejos de estabilizarse, la atmósfera dará paso a una nueva fase de marcada inestabilidad que se prolongará durante el resto de la semana, según los principales modelos meteorológicos.

Desde este 21 de enero, la atención se trasladará al Atlántico. Según el climatólogo Samuel Biener, de Meteored, el "chorro polar discurrirá más al sur de lo que es habitual", como consecuencia de un bloqueo anticiclónico entre Groenlandia y Escandinavia, canalizando una sucesión de frentes y borrascas muy activas hacia la Península Ibérica. Este "pasillo" abierto desde el Atlántico norte favorecerá precipitaciones generalizadas, especialmente en el oeste y norte del país.

El primer frente atlántico llegará ya el miércoles, con lluvias localmente intensas en Galicia, que se extenderán progresivamente al Cantábrico, Castilla y León y otras zonas del interior. En el oeste gallego las precipitaciones podrán ser persistentes, mientras que en el resto del país tendrán un carácter más intermitente, aunque sin descartar chubascos localmente fuertes.

Durante el conjunto de la semana, Meteored señala que los acumulados podrían superar los 100 litros por metro cuadrado en amplias zonas de Galicia, el oeste del Sistema Central, el entorno del Estrecho y el nordeste de Cataluña. La Aemet ya ha activado varios avisos naranjas por este motivo. En cambio, el sureste peninsular y sectores del valle del Ebro quedarían más al margen de los mayores registros, aunque no completamente al margen de las lluvias.

La nieve seguirá ganando protagonismo en los sistemas montañosos. La cota se situará de forma general entre los 1.000 y 1.500 metros, con nevadas significativas en Pirineos, la Cordillera Cantábrica, el Sistema Central y el Ibérico. Según las previsiones actuales, los espesores semanales podrían alcanzar o superar los 40–50 centímetros en las sierras del noroeste y del centro, mientras que en Sierra Nevada rondarían los 30 centímetros.

Además, los modelos comienzan a vigilar la posible formación de una borrasca muy profunda entre el jueves y el viernes, situada inicialmente al sur de las islas británicas, con anomalías destacadas en presión y geopotencial en altura. Este escenario, seguido de cerca por los meteorólogos, podría traducirse en un nuevo episodio de lluvias intensas, vientos fuertes y un descenso adicional de la cota de nieve, especialmente tras el paso de los frentes.

Qué es el chorro polar

El chorro polar o jet stream es una corriente de vientos muy intensos que circula a gran altura en la atmósfera, a unos 9.000–12.000 metros, y que separa el aire frío de origen polar del aire más templado de latitudes medias. Su posición y ondulaciones actúan como una auténtica "autopista" para las borrascas, determinando por dónde se desplazan los frentes y dónde se concentran las lluvias, el viento o las nevadas más importantes.

Cuando el chorro polar se desplaza hacia el sur, como ocurrirá esta semana según los modelos, permite que masas de aire frío procedentes de regiones árticas o groenlandesas alcancen latitudes más bajas. Este descenso favorece una atmósfera más inestable, con borrascas más profundas y activas, un aumento de las precipitaciones y un mayor riesgo de temporales, además de un descenso térmico y nevadas a cotas más bajas tras el paso de los frentes.