La vida empresarial de Melendi: sus inversiones junto al propietario de una empresa del Ibex 35
El bosque de Sherwood. Así se llamaba el grupo en el comenzó sus andanzas profesionales en el mundo de la música el asturiano Ramón Melendi Espina, más conocido únicamente por su apellido. Era el año 2002 cuando decide abandonar la banda y comenzar en solitario. Y en febrero de 2003 lanza aquel Sin noticias de Holanda, tras haber grabado una maqueta con dos canciones más, que se convertiría en su primer gran éxito y del que, más de dos décadas después, puede decir que no ha sido el único. Un cantautor con un estilo más que reconocible que sigue teniendo la misma conexión con su público que tenía en aquel entonces.
Lo que ha cambiado, sin embargo, ha sido su posición en la industria. Lo que hace casi 20 años era apenas un joven que cantaba sobre los temas de su día a día y que lidiaba con diversas polémicas, como su detención tras provocar un altercado en estado de embriaguez en un vuelo transoceánico —él se ha arrepentido de ello en varias ocasiones—, ha dado paso no solo a un padre de familia de 47 años con una posición económica más que holgada, sino también a un hombre con una faceta empresarial tan importante como más desconocida.
Como explican desde el portal Vanitatis, la susodicha faceta no sería tal si no tuviese a su lado a un socio inesperado, pero que se ha convertido en uno de sus mayores valedores gracias a sus influencias. Además, claro, de en un amigo cercano. Se trata de Jon Riberas Mera, quien posee parte de Gestamp, empresa perteneciente al Ibex 35. Hablando en plata, una de las mayores fortunas del país.
Y no, no se trata de algo que haya surgido de un tiempo a esta parte, sino que el ovetense y Riberas llevan unidos desde hace muchísimos años, como recalcan desde la citada publicación. Para entenderlo, hay que hablar igualmente de Javier Valiño. Este, junto con el empresario del imperio acerero y de automoción, fueron dos personajes clave a la hora de contar la historia de los comienzos del autor de éxitos como Caminando por la vida o Barbie de extrarradio.
Fueron ambos, a través del sello Carlito Records, los que a comienzos de la primera década del milenio apostaron por quien acabaría siendo uno de sus mayores valores, un fenómeno comercial sorprendente que les aupó a las listas de éxitos y cuya vinculación no ha desaparecido a pesar todo lo que ha llovido. De hecho, los melómanos conocen de sobra aquel relato sobre cómo, en 2002, aprovechando una prueba musical a la que se presentaba un colega, Melendi le entregó su maqueta a Valiño, presidente de la mencionada discográfica.
Apenas unos días más tarde, le llegó la llamada que significaría el punto de giro más importante de su vida, pues era el punto de partida de su carrera musical. Y, a pesar de que en 2015 esta cambiase un tanto cuando fichó por Sony Music, su sociedad con Jon Riberas no solo se mantuvo firme, sino que pasó a un nuevo nivel. Casi igual que ha ocurrido de un tiempo a esta parte, dado que Melendi, explican desde el citado portal, aparece ahora como administrador mancomunado de varias sociedades de reciente creación: 21th January, Cameron 324 Corporate Services, Oregon Gestión Global o Promociones Ionmel.
Todas ellas, las cuales tienen como objeto principal la consultoría y la inversión en otras compañías, comparten la misma estructura, dado que están vinculadas a Ion Ion, el family office —desde donde se gestiona todo lo referente a un patrimonio familiar, desde la planificación de las inversiones futuras a la fiscalidad, fondos de inversión o planes de pensiones— de Riberas, quinta fortuna del país junto a su hermano Francisco, ambos hijos del empresario burgalés Francisco Riberas Pampliega, fallecido en 2010.
Si bien en dichas sociedades también aparece otro nombre de suma importancia, Manuel Guerrero, el director de inversiones de Ion Ion, lo cierto es que Melendi no solo ha centrado su actividad empresarial en la inversión, sino que ha ido diversificando su apuesta. De hecho, es importante su labor como productor musical, siendo notable su implicación en la creación de otros proyectos como el que tiene de protagonista a su esposa, Julia Nakamatsu, un grupo musical infantil en el que también están incluidos tanto su cuñada, Livia, como el productor Luca Germini.
Por último, hay que mencionar sus inversiones inmobiliarias. Porque Melendi ha expandido su patrimonio precisamente en dicho sector, participando en diversas sociedades que, como explican desde Vanitatis, están dedicadas tanto a la promoción como a la construcción de viviendas. Sin dejar atrás otros elementos fundamentales como el consumo en el hogar. Y todo ello, además, sin dejar atrás aquello que le llevó a triunfar hace más de dos décadas. Según ha anunciado, a finales del próximo marzo llegará lo que tantos de sus fans esperan, Pop-Rock, el título de su primer disco tras cinco años sin publicar material nuevo.