La preocupación de Irene Rosales tras la primera entrevista de su novio Guillermo
Irene Rosales y Guillermo Famil saborean las mieles del querer. Dicen estar viviendo en un sueño del que se despiertan solo cuando las críticas o los comentarios se ciernen sobre ellos.
La última entrevista que el empresario ha concedido a un pódcast de emprendedores ha generado un goteo incesante de observaciones acerca de la comodidad aparente del joven ante las cámaras.
Un apego al foco que resulta contrario al interés primigenio de la pareja por mantener su romance en la clandestinidad. "Es anónimo, así que porfavor os pido que le dejéis en paz", decía Irene cuando los reporteros asfálticos les asaltaban.
Está proyección mediática no ha sentado bien a la sevillana ni a su entorno más íntimo. Fuentes próximas a la andaluza explican que teme que el chau chau de la prensa desgaste su relación y genere conflictos que, hasta el momento, han podido esquivar.
Rosales siente orgullo porque el trabajo de su novio tenga relevancia, pero es consciente de que es un arma de doble filo y no oculta su preocupación.
Y más desde que ha sabido que, sobre su mesa, ya tiene varias ofertas para conceder una entrevista más profunda y en la que hable de sus sentimientos.