¿”Gran Satán” o “Potencia Indispensable”? En su 250 aniversario, EE UU se plantea su papel en el mundo
Madeleine Albright, la primera mujer secretaria de Estado, la definió como “la potencia indispensable”. Sus rivales prefieren epítetos como “el gran Satán”, el apodo que le dio el ayatolá Jomeini. Admirada o vilipendiada, defensora de los derechos humanos o responsable de abusos gravísimos, instigadora de golpes de Estado o adalid de la democracia, Estados Unidos, el país que dio forma al orden mundial, atraviesa una fase clave 250 años después de que los fundadores estamparan sus firmas en la Declaración de Independencia en Filadelfia. En medio de un profundo giro en sus posiciones geopolíticas, afronta una competencia global cada vez mayor, incertidumbre económica y dudas sobre su futuro papel en el mundo.