Las palabras son las que estremecen

Las palabras son las que estremecen

La viñeta de El Roto, publicada en la edición del diario El País correspondiente al domingo 4 de octubre, hacía una oferta que podría ser liberadora para quienes parecen desconcertados ante la convocatoria de elecciones generales que se anuncian para celebrarse el domingo 29 de noviembre. Porque como asegura la leyenda que acompaña al dibujo indicado: "No hace falta cambiar de ideas, solo hay que esperar que signifiquen otra cosa". Es decir que, sin necesidad de cambiar de ideas, sea el mero paso del tiempo cronológico y de las variaciones de la temperie el que altere su significado. En esa misma línea, estamos advertidos por Epicteto de que "no son los hechos los que estremecen a los hombres sino las palabras sobre los hechos", gráfica y bella forma para referirse al poder que tiene el lenguaje para conformar la realidad, según subraya al respecto el profesor Fernando Vallespín en su libro La mentira os hará libres. Realidad y ficción en la democracia (Galaxia Guttenberg. Barcelona, 2012).

En el caso que ahora analizamos, fueron las palabras que se generaron sobre el hecho las que una vez más fueron capaces de estremecernos con un estremecimiento que traía causa de los términos en que fue formulado el anuncio por Pedro Sánchez invocando la facultad que el artículo 115 de la Constitución le confiere en su condición de Presidente del Gobierno para proponer al Rey que decrete, previa deliberación del Consejo de Ministros y bajo su exclusiva responsabilidad, la disolución de las Cortes Generales.

A partir de ahí, tras 54 días contados, tendremos las elecciones generales de las que saldrán elegidos los 350 diputados al Congreso a quienes corresponderá, una vez constituida la Cámara, investir a un presidente del Gobierno. De modo que en nuestra democracia parlamentaria el partido que gana las elecciones, si no lo hiciera por mayoría suficiente de escaños o consiguiera sumar en su favor a otros que la complementen, podría quedar descartado sin posibilidad de asumir la presidencia del Gobierno. Esos procedimientos de la democracia parlamentaria son los que explican que aquella noche del 23 de julio de 2023 siendo el PP de Alberto Núñez Feijóo el más votado fuera Pedro Sánchez quien se asomara al balcón de mecanotubo para decir "somos más" imaginando una suma inverosímil para su investidura. Así las cosas, la campaña electoral se iniciará de modo formal la noche del viernes 13 de noviembre con la tradicional pegada de carteles que ensucia las ciudades y, en consecuencia, debería estar prohibida.

A veces se espera que sea el mero paso del tiempo cronológico y de las variaciones de la temperie el que altere el significado de las palabras

Pero ya estamos, desde este mismo lunes, inmersos en la campaña electoral, bajo la denominación ad hoc de precampaña, que nos impregna de otras suciedades y abusos habituales como es la utilización partidista de espacios concebidos para la neutralidad, con la consiguiente desesperación de la ciudadanía en su condición de contribuyente. Momento para construir relatos, es decir, enmarcar la realidad, filtrarla a través de metáforas y frases hechas, de forma que el acceso que a ella tiene el sujeto esté condicionado ya por esa selección o definición previa. Así que de la mano de Hannah Arendt: "Nuestra voluntad de verdad (modesta, experimental, tentativa, temporal, falsable, abierta a la crítica, generada por una reflexión sin término, pero nuestra…) constituye también nuestra impaciencia de libertad: la idea de vivir como uno decida, de elegir, de que nadie nos engañe o manipule, que nadie nos imponga su descripción de las cosas del mundo". Adelante.