La oportunidad perdida de Yolanda Díaz
Tras el aperitivo de Extremadura iniciamos el año con una sucesión de elecciones autonómicas que pueden decir mucho sobre la fecha y los resultados de las esperadas generales. Las primeras están convocadas para el cercano 8 de febrero en Aragón. Alfonso Fernández Mañueco ha confirmado este mismo lunes que las de Castilla y León serán el 15 de marzo y las de Andalucía sólo esperan fecha concreta para el mes de junio como tarde. Todos los partidos velan ya su armas electorales.
Desde que el bipartidismo PSOE-PP y las mayorías absolutas pasaron a la historia, salvo contadas excepciones, la vida y designios de los minoritarios que tanto Génova como Ferraz necesitan para gobernar resultan cruciales y los socialistas asisten con inquietud a la evolución clínica de los de Yolanda Díaz. La vicepresidenta y ministra de Trabajo ha pasado, a velocidad récord, de ser la gran esperanza a la izquierda del PSOE a que hasta sus aliados de grupo en el Congreso, Izquierda Unida, la pidan públicamente que entierre el antaño ilusionante nombre de su partido, Sumar, para poder avanzar.
Las declaraciones de Antonio Maíllo hace unos días han dado el pistoletazo de salida a las tradicionales tanganas de las izquierdas. El coordinador general de IU llamó al entendimiento y la unidad entre todas “más allá” de Sumar y abrió la puerta a formar una nueva alianza con otras organizaciones. Maíllo se ha decidido a reaccionar tras los buenos resultados de Extremadura, que casi duplicaron sus apoyos bajo el paraguas de una coalición entre IU, Podemos y los verdes en ausencia de Sumar, que prácticamente no existe en la región.
Yolanda Díaz se envalentonó cuando Pablo Iglesias se retiró y la señaló en su día como sucesora. Procedente de IU y del PCE, ministra mejor valorada y ya sin la sombra del fundador de Podemos quiso construir una nueva suma de espacios con las izquierdas periféricas pero erró en expulsar abruptamente a los morados de su proyecto. Irene Montero “restaba” en el camino de Sumar, era el argumento. Ahora, quien la ha sostenido en buena parte del trayecto, IU, la corrige con las matemáticas señalando que su Sumar no sólo no añade, sino que ahora es quien más resta.
Díaz no supo calibrar la resistencia de los morados y en las elecciones europeas de junio de 2024 Podemos logró, encabezado por Irene Montero, dos valiosos escaños, mientras Sumar apenas conseguía tres y una escasa distancia de un punto respecto a sus antiguos aliados. Desde entonces, la reacción para recoser el proyecto no ha sido capaz de arrancar. La dimisión de Díaz de sus cargos orgánicos dio paso a un escenario inestable y confuso en el que la ministra sigue liderando de facto a una organización que se ha mostrado incapaz de construirse como partido y bascula entre distintos portavoces y cargos compartidos a la espera de una asamblea pendiente que fije ruta y coroneles.
La ministra sigue liderando de facto a una organización que se ha mostrado incapaz de construirse como partido y bascula entre distintos portavoces y cargos compartidos
Sin organización, los caminos se diluyen en senderos personales sin rumbo fiable. Bien lo saben en Izquierda Unida, principal apoyo y sostén de los de Díaz, pese a que la ministra también los despreció cuando tomó las riendas del grupo parlamentario negándoles cualquier portavocía. El cortejo de Díaz a otros socios menores como Compromís o la Chunta Aragonesista tampoco ha dado los frutos deseados debido al desigual reparto del poder que la ministra diseñó para sus alianzas que logró enfadar a todos y dejó a los Comunes de Ada Colau como único apoyo con peso.
Tras los buenos resultados cosechados en Extremadura, la cita aragonesa se presenta más aciaga al espacio a la izquierda del PSOE. La falta de acuerdo ha abocado a que haya nada menos que tres papeletas a la izquierda de los socialistas: Sumar-IU, Podemos y Chunta Aragonesista. Veremos si las llamadas a la unidad de Maíllo surten algún efecto para las elecciones de Castilla y León o Andalucía. En Moncloa están muy pendientes de calibrar quién suma, de verdad, en estos momentos. Y Yolanda Díaz ya no encabeza el ranking.