Feliz vasallaje, Europa
Cautela, precaución y una docena larga de sinónimos de tibieza. Comunicados medidos hasta la última coma con el lenguaje de madera habitual para decir lo mínimo, no vaya a molestarse alguien. Y un puñado de líderes que llevan cuajada en los ojos una mirada atónita y actúan con lo que los diplomáticos denominan ambigüedad estratégica, que es otra manera de llamar al miedo cerval ante los feroces navajeos de Trump. Eso es lo máximo que puede ofrecer Europa al mundo ante la intervención militar de Estados Unidos contra el régimen autoritario de Nicolás Maduro, otro clavo en el ataúd del orden liberal internacional.