El PP mantiene la incógnita sobre un posible acuerdo en el Senado tras la oferta de Vox de no presentarse en algunas provincias

El PP mantiene la incógnita sobre un posible acuerdo en el Senado tras la oferta de Vox de no presentarse en algunas provincias

El acuerdo in extremis del PSOE con Frente Amplio y otras fuerzas de izquierda territorial para concurrir conjuntamente al Senado ha causado un golpe de efecto al otro lado del tablero político y, con unos sondeos que auguran una victoria holgada del bloque de la derecha, Vox ha abierto la puerta a negociar con el PP no presentarse a la Cámara Alta en algunas provincias para frenar la "alianza de Pedro Sánchez con la extrema izquierda". Santiago Abascal ha tendido la mano este lunes a los populares para encontrar una vía de "entendimiento" aunque sin poner una oferta concreta sobre la mesa. Génova, de momento, mantiene la incógnita sobre si existen conversaciones con la formación para alcanzar un posible acuerdo.

El PP afronta el 29-N tras haber disfrutado de una holgada mayoría absoluta en el Senado con 143 escaños de un total de 208 durante la última legislatura, mientras que el PSOE tenía 87 senadores. Con gran parte de las encuestas situando a los populares como primera fuerza política en el Congreso, en Génova dan por hecho que obtendrán también una mayoría suficiente en la Cámara Alta. Así, ven en la estrategia de la izquierda al concurrir con una candidatura unitaria un intento por impedir que PP y Vox alcancen una mayoría de tres quintos, un umbral clave para influir en la renovación y nombramiento de distintos órganos como el Tribunal Constitucional.

Cuatro miembros de dicho órgano están a la espera de su reemplazo tras haber expirado su mandato el pasado mes de diciembre, entre ellos el presidente, Cándido Conde-Pumpido. Con la mayoría de tres quintos, el bloque de la derecha elegiría a los cuatro magistrados pendientes y cambiaría la actual orientación progresista del tribunal.

El 29 de noviembre se elegirán a 209 senadores de forma directa a los que se sumarán posteriormente 58 más designados por los parlamentos autonómicos. El sistema de votación permite que cada elector emita hasta tres votos en las circunscripciones provinciales, pudiendo elegir a candidatos de distintos partidos políticos. En el caso de las provincias peninsulares, los escaños se asignan a los cuatro candidatos con más apoyos y, generalmente, dicho sistema favorece al partido más votado. Lo habitual es que la fuerza política que gana obtenga tres senadores y la segunda, uno, habitualmente disputándose entre PP y PSOE.

En las elecciones generales de 2023, los de Abascal recibieron más de 7,2 millones de votos para la Cámara Alta, pero esto no se tradujo en ningún senador por la dispersión de los sufragios, dado que el sistema electoral en el Senado penaliza especialmente a los partidos que quedan por detrás de los más votados —resultan elegidos como senadores solo los que hayan sido más votados, sin que exista un reparto proporcional de escaños entre partidos como ocurre en el Congreso— . Esta vez Vox está más fuerte en las encuestas, pero el objetivo es evitar que sus votos caigan en saco roto y vuelvan a quedarse sin representación o con una representación pequeña en proporción al respaldo electoral.

Sin embargo, PP y Vox no pueden aplicar la misma fórmula que la izquierda para disputar la holgada mayoría, pues el plazo de presentación de coaliciones finalizó el pasado viernes. El plazo para las listas, sin embargo, termina el próximo 26 de octubre y ahí cabrían dos opciones. La primera es que en cada una de las circunscripciones en las que no se presentasen los de Abascal podría aparecer en cada papeleta dos senadores populares y uno tercero de Vox como independiente pero, eso sí, bajo las siglas del PP. La segunda posibilidad es que el PP se comprometiese a ceder a Vox una cantidad concreta de senadores por designación autonómica tras las doce citas con las urnas que se celebran en mayo de 2027. Ya sucedió tras los últimos comicios de Extremadura, Aragón y Andalucía y los respectivos pactos de Gobierno a los que llegaron ambas formaciones, cuando el PP cedió los tres senadores a Vox. Abascal ha terminado la legislatura con cinco representantes mediante esta fórmula: dos de Andalucía, uno de Extremadura, otro de Aragón y otro de la Comunidad Valenciana.

El líder de Vox, Santiago Abascal, fue quien tomó la iniciativa al plantear públicamente este lunes el debate sobre una posible estrategia conjunta con el PP para rentabilizar al máximo los votos al Senado de cara a las elecciones del próximo 29 de noviembre. Lo hizo en una declaración institucional tras la reunión del Comité Ejecutivo Nacional, una comparecencia poco usual, como también lo es para Vox el hecho de plantear la posibilidad de una estrategia conjunta con el PP. Los de Abascal siempre han defendido que Vox y PP son dos partidos abocados a entenderse para construir una alternativa a Sánchez, pero diferentes y con distintas soluciones que ofrecer para "salvar" España.

También es excepcional, a juicio de la tercera fuerza, la coyuntura en la que se encuentra el país tras ocho años con Pedro Sánchez al frente del Gobierno, de ahí la necesidad de que la oposición haga un "sacrificio" el próximo 29-N. La propuesta de negociación puesta sobre la mesa este lunes por Abascal llega después de que ya el sábado el líder de la tercera fuerza advirtiera de que su formación está dispuesta a "todo" por "salvar" España, ya que Vox considera a la izquierda como una amenaza para el país.