El fuego de Ricla en el AVE Madrid-Barcelona, último 'incendio' entre 32 limitaciones de velocidad y demora general hasta diciembre
La circulación de trenes de Alta Velocidad en el corredor entre Madrid y Barcelona, hasta la frontera francesa, quedará este martes prácticamente normalizada después de la alteración que provocó el incendio de la locomotora de un AVE a la altura de la localidad zaragozana de Ricla el 12 de octubre. Aunque todavía queda alguna medida excepcional -por ejemplo, Iryo no recuperará dos de sus trayectos suprimidos hasta el jueves-, Adif y Renfe han dado por clausurada la última incidencia en la línea de Alta Velocidad más importante del país en la que, sin embargo, están lejos de arreglarse todos los problemas en una vía jalonada de puntos donde los trenes tienen que frenar la marcha y una limitación generalizada hasta el próximo 13 de diciembre.
El incendio que se declaró en la locomotora de un AVE a su paso por la localidad de Ricla en la tarde del 12 de octubre fue el inicio de una semana en la que a varias horas de la circulación cortada totalmente en la línea Madrid-Barcelona, precisamente a la vuelta del Puente del Pilar, siguieron días en los que las operadoras suprimieron trenes y alteraron horarios, retrasando sus salidas, para adaptarse al 'embotellamiento' que hasta este lunes provocaba que entre Ricla y Plasencia de Jalón los trenes solo pudieran circular por una de las dos vías.
Una vez que el domingo Adif anunció que había concluido la reparación del tramo de vía -de 1,2 kilómetros- que se vio afectado por el incendio y que la infraestructura quedaba ya a disposición de las operadoras, estas han tomado distintas decisiones que hacen que la "completa" normalización, como la llamó Renfe este lunes, sea más bien escalonada. Mientras que la operadora española se adelantó a las previsiones que apuntaban a la reanudación por las dos vías a partir de las 15 horas poniendo todos sus AVE Madrid-Barcelona a circular a partir de las 12.30 horas, Ouigo estabilizará sus frecuencias este martes, cuando volverá a hacer cinco servicios por sentido y volver a incorporar los dos trenes que suprimió en la última semana, el tren Barcelona-Madrid de las 10.40 horas y el Madrid-Barcelona de las 17.40.
Iryo decidió mantener las medidas extraordinarias que había anunciado días antes y extender hasta el jueves, 22 de octubre, la supresión de dos de sus trenes matinales -el Madrid-Barcelona de las 8.22 horas con salida desde Madrid y el de las 12.14 horas con salida desde Barcelona-. Será a partir del viernes, 23 de octubre, cuando retome su programación habitual, que en la línea Madrid-Barcelona oferta hasta 30 frecuencias diarias, 15 por sentido.
Limitaciones de velocidad y 25 minutos más de viaje
Una vez superado este último bache, que al final va a dejar notar sus efectos hasta casi dos semanas después del incendio del 12 de octubre, la normalización de la circulación seguirá sin estar completa en la línea Madrid-Barcelona, el corredor por el que viajan más pasajeros, 14,4 millones en 2025 según la CNMC, a pesar de que también es la única línea que el año pasado perdió viajeros por primera vez desde la entrada de la competencia de Renfe, con un 1,7% menos.
Por una parte, porque el trayecto entre Madrid y la frontera con Francia donde termina está jalonado por 32 limitaciones temporales de velocidad (LTV). Las fija Adif, en ocasiones atendiendo a las advertencias de los maquinistas, y se corresponden con otros tantos puntos o tramos de la vía en los que los trenes no pueden circular a 300 kilómetros por hora, la velocidad máxima que puede alcanzar en estos momentos la Alta Velocidad, sino que los maquinistas deben rebajarlas a 230, 160 o incluso a 80 para sortear defectos de la vía, adaptarse a obras en la infraestructuras o cuando hay condiciones meteorológicas adversas.
Aunque están llamadas a ser de carácter transitorio, lo cierto es que la red ferroviaria española -tanto convencional como de Alta Velocidad- registra cientos de limitaciones temporales de velocidad que en la mayoría de los casos llevan meses e incluso años ahí sin que se revise y solvente el motivo por el que un día se instauraron.
En el caso de la línea Madrid-Barcelona, las alertas sobre baches o vibraciones en los trenes se hicieron especialmente intensas en las semanas después del accidente de Adamuz, el pasado 18 de enero. En primer lugar, fueron los maquinistas los que durante días alertaron de anomalías en sus servicios por esta línea. A pesar de que el propio ministro de Transportes, Óscar Puente, las minimizó durante días y llegó a atribuirlas al "estado anímico" de los maquinistas después de los siniestros de Adamuz y de Gelida en el que resultaron muertos los dos conductores, poco después Adif terminó acordando con las tres operadoras una decisión salomónica que dura todavía hoy y que desde febrero ha contribuido también a alterar la marcha norma de la Alta Velocidad entre Madrid y Barcelona.
Para permitir combinar el retraso de los trenes por las limitaciones temporales de velocidad, Renfe, Ouigo e Iryo acordaron en febrero con Adif suprimir sus últimos trenes de la jornada y establecer una duración de los trayectos entre Madrid y Barcelona 25 minutos superior a la de entonces, de manera que el viaje, ahora se hace en unas tres horas y media. De esta manera, daría tiempo respetar la llamada "banda de mantenimiento", las horas nocturnas en las que no hay circulación y son utilizados por Adif para recorrer las vías en busca de averías y otras imperfecciones.
Tal y como se acordó a principios de año, esta medida estará vigente hasta el 13 de diciembre, aunque fuentes ferroviarias ya empiezan a dudar que para entonces sea posible levantar las limitaciones temporales que obligan a prolongar el trayecto casi media hora.